Se entiende por Ejercicios Espirituales, cualquier forma de examinarse la conciencia, de meditar, de contemplar,  de orar mental o vocalmente y a cualquiera otra clase de actividades interiores del hombre, tendientes a buscar  o profundizar en el ámbito sobrenatural.

     Y se les llama Ejercicios porque implica actividad y esfuerzo, así como las que realiza el cuerpo por la actividad física, distinguiendo los Ejercicios de un retiro donde se acude a escuchar reflexiones y temas a lo largo de todo el día, sino mas bien se trata de que, a partir de algunos temas específicos que se señalan,  se invita a la reflexión, y estas reflexiones son personales, porque al llevar al ejercitante a que piense y razone por si mismo las verdades o temas sugeridos, si encuentra algo que le aclare o le haga profundizar más en el tema de la meditación, será mucho mayor el gusto que experimentara y el fruto espiritual, que si otra persona le hubiera explicado lo mismo, es por eso que se llaman Ejercicios



     

     El objetivo de los Ejercicios es el reconocimiento de Dios como el Único absoluto y el reconocimiento del resto de la creación (todas las demás cosas) como relativas, y útiles en tanto nos ayuden a acercarnos a Dios (1Cor 7, 29-31).

DEL EJERCITANTE:

     Quien practica los Ejercicios debe tener una doble finalidad: buscar y hallar la Voluntad de Dios para dirigir su vida dentro de la Historia de la Salvación, y trabajar metódicamente para aprender a no dejarse influenciar ni por aquello que le parezca sumamente agradable a los sentidos, y  lo cual desee con ansiedad, pero que le aparte de Dios, ni tampoco por aquello que le produzca temor o al menos rechazo, pero que le lleve a Dios, como la negación de si mismo y la ascesis.



     

UTILIDAD EN LA VIDA ESPIRITUAL:

     La experiencia de Ejercicios, por el ambiente, los temas, el silencio y sobre todo por la presencia de Cristo Eucaristía te lleva a reflexionar sobre la trascendencia, sobre la finalidad de tu vida en esta tierra y sobre la eternidad.

     Percibes la presencia de Dios, como un ser vivo y presente, distinto de ti, que no depende de tu imaginación o de tus sentimientos, que te muestra quien es El en realidad y te muestra también quien eres tu.

     Te lleva a valorar a las cosas y a las personas en su justa medida y te capacita para buscarlas y poseerlas en tanto te lleven a Dios y rechazarlas e incluso perder el aprecio por ellas, en tanto te aparten de Dios.

UTILIDAD EN LA VIDA COTIDIANA:

     Solo cuando sabes quién eres frente a Dios, eres capaz de valorar a los demás y practicar el amor al prójimo, por eso, parte de la utilidad de los Ejercicios es que te llevan a salir de ti mismo y abrirte a los demás, podría pensarse que la reflexión en silencio, la soledad en Ejercicios es un acto egoísta, ¡nada más falso! pues una vez que el hombre se encuentra con Dios, ese encuentro trasciende necesariamente a los demás.

     La experiencia de Ejercicios te lleva a encontrar a Dios presente en medio de tu realidad: en tu trabajo, en tu familia, con tus amigos, te impulsa a incluir a Dios en todas las áreas de tu vida, porque El te capacita para que en todo tiempo, y en todo lugar donde tu estés presente, hagas también presente a Dios, por la acción de tu testimonio, a manera de fermento en medio de la Sociedad.

     En Ejercicios la luz del Señor que penetra en quien se acerca a El con humildad y con un corazón abierto a recibir,  te hace reconocer que lo importante no es hacer grandes obras de apostolado, muchas acciones altruistas, aquí se entiende por la iluminación del Espíritu Santo, que lo importante no es lo que hagas, pues las obras no te justifican; lo importante es quien eres, si vives o no como Hijo de Dios por el rechazo del pecado en tu vida, y si eres Hijo, por la acción de la gracia, cualquier obra que realices, grande o pequeña será agradable a Dios, porque es una acción de un Hijo suyo.



     

EL PERFIL DEL EJERCITANTE:

     Toda persona puede hacer Ejercicios, sin importar en qué clase de pecado viva, si en Ejercicios resuelve su situación, podrá reconciliarse con el Señor y con la Iglesia ahí mismo, pero si no puede resolver su situación en Ejercicios (por ejemplo si vive en amasiato, en adulterio) no podrá confesarse ni comulgar durante los ejercicios, hasta que resuelva su situación en el hogar. Tampoco los cómplices de que hablan Ezequiel 3, 18; 1Sam 3, 10-14; Rom 1,32; 1Cor 5, 1-6 y el Catecismo de la Iglesia Católica numero 1868, podrán confesarse ni comulgar, hasta que resuelvan su situación.

     El hecho de que el participante conozca la Sagrada Escritura y  sepa manejarla le facilitara su participación en Ejercicios, pero esto no es indispensable, es decir, puede participar cualquier persona, aunque no tenga los conocimientos  que comentábamos.

     Es indispensable que quien recibe los Ejercicios llegue a ellos con actitud de generosidad y entrega, ofreciéndole a su Creador todo su corazón para que El Señor disponga de el y de todo lo suyo, según su Santísima Voluntad.

     El éxito de los ejercicios no depende de la persona que los dirige, sino de la disposición de quienes acuden a ellos, por eso el último de los requisitos que mencionábamos es, repetimos, indispensable.



     

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Dame Señor, un corazón humilde para aceptar tu voluntad en mi.

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