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Martha

  Pasaron muchos años siendo católica como hay muchas, siendo catequista no faltaba a misa y me confesaba con mucha frecuencia, pero con toda facilidad caía una y otra vez en pecado y una y otra vez decía, ni modo el sábado me vuelvo a confesar, pero sin ningún propósito ni enmienda.

  Cuando comencé en esta comunidad posiblemente en el tiempo mas difícil de mi vida personal, empecé a conocer mas a Dios y el vacío de mi vida se empezó a llenar, y cuando despertaba por las noches lo primero que pensaba era en lo que había aprendido en ese día, aunque a decir verdad en ese tiempo hasta creí que Dios me salía debiendo por tantos problemas que tenia.



No faltaba a las santa Misa, a las enseñanzas y a las asambleas de Oración, pero estaba inquieta, intranquila, algo me molestaba, me faltaba, hasta que un día comprendí todo lo que estaba ofendiendo a Dios, sentí un dolor tan profundo en mi Corazón por ofender tonto a mi Dios que no podía dejar de llorar, hasta me golpeaba la cabeza contra la pared por no haberlo comprendido antes.

En cuanto tuve oportunidad me confesé pero en esta ocasión y por primera vez con profundo dolor por mis pecados y con el propósito de no volver a pecar. No fue fácil, caía y me levantaba, pero con la gracia de Dios fui venciendo tentaciones, y el Señor fue allanando mi camino. Hoy sigo en la lucha y rogando a Dios que me socorra con su Gracia y su Santo Espíritu.


Dame Señor, un corazón humilde para aceptar tu voluntad en mi.

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